Evangelio de hoy Miércoles 7 de enero de 2026

Con el evangelio de hoy, esa luz sigue recorriendo nuestros caminos, invitándonos a dejarnos iluminar y sanar, a creer que el Reino de Dios se hace presente cuando acogemos su llamado

El evangelio de hoy la portada en Página de voces de amor y vida
El evangelio de hoy la portada en Página de voces de amor y vida

Imagen del mensaje de reflexión del evangelio

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.

Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:

«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,

camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles.

El pueblo que habitaba en tinieblas

vio una luz grande;

a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,

una luz les brilló».

Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:

«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.

Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Palabra del Señor

Del santo evangelio según san Mateo 4, 12-17. 23-25

Es la luz cercana

Jesús no se detiene ante la dificultad ni el rechazo; se mueve, cambia de lugar y comienza de nuevo. Al llegar a Galilea, en tierra marcada por la mezcla y la sombra, hace realidad la promesa: allí donde parecía haber oscuridad, la luz decide habitar y hacerse visible.

Su mensaje es claro y urgente: convertirse es abrir el corazón a un Reino que ya está cerca. No es solo un cambio de conducta, sino una transformación profunda que sana, libera y devuelve la esperanza. Sus palabras van acompañadas de gestos que tocan el cuerpo y el alma.

Hoy esa luz sigue recorriendo nuestros caminos, invitándonos a dejarnos iluminar y sanar, a creer que el Reino de Dios se hace presente cuando acogemos su llamado y permitimos que su amor transforme nuestra vida.